Querida Magi,
Bien me dijo mi papá que no viniera. Que él se había alejado de todos ustedes por algo. Que le habían salido mal y no sabía como arreglarlos. Pero yo no le hice caso, y vine.
No me arrepiento de haber venido, pero no me imaginé que era así era la cosa.
Yo le dije: "papá, dejame ir hombre, yo te prometo que voy a redimirlos", "yo me voy a sacrificar por ellos y verás como se portan de bien de ahí en adelante" le dije. Él me miró de reojo y me dijo: "ayy mijo ¡usted sí! pa' qué se pone a decir esas cosas, no ve que eso es 'palabra de dios' y ahora le toca cumplirlo. Y vine.
Magdalena mía, yo que no sabía que aquí te encontraría. Que luego de pasar una noche entre tus brazos me importaría un comino lo que le pase al mundo. Que quisiera irme a un lugarcito apartado de la tierra a vivir contigo y criar cabras. Pero afuera me espera Pedro y los soldados vendrán por mi más tarde. Igual, que ingenuo yo Magda, tú no te irías conmigo, que no eres de las que se quedan quietas. ¡A tantos otros y a tantas otras amas! que hoy pienso que este papel de 'hijo de dios' te hubiera quedado mejor a ti.
¿Viste Magdalena? En las noches en que has dormido a mi lado te he contado mis sospechas de que lo que le salió mal a mi papá es haberlos hecho mejor que ha nosotros, demasiado bien, más complejos, más diversos, menos encasillados, más libres. Ya los ángeles y arcángeles se han quejado antes - hace siglos - de la libertad humana. Pero luego se han callado cuando mi papá les recuerda que ellos no sufren hambre, ni dolor, ni angustia alguna. Mientras tanto, ustedes en medio de su libertad y de su sufrimiento parecieran divertirse más. Yo hablo y tu desnuda y dormida nada oyes y solo disfrutas a pierna suelta del calor de mi cuerpo y la frescura de la noche.
Fuiste tu dulce mujer dulce demonio quien me hizo ver que así estaban ustedes bien. Fuiste tu Magda de mis amores la que me mostró que los hombres y sobre todo las mujeres se valen por si mismos y nada necesitan de mi papá, ni de mí, ni de mi hermano. Fuiste tú quien entre la desnudes de tus tobillos al andar y el sudor de tus axilas y de tu frente al trabajar en el campo, me mostró como todo lo que son y tienen es suficiente. A la larga mi papá tenía razón, yo no tenía que venir a nada.
Pienso Magdalena - ¡Pobre del dios que en su eternidad no ha tenido la fortuna de encontrarse con un ser que lo atormente! - porque ante ti mujer, tiemblo. Porque por ti justifico todo el horror y todas las angustias del mundo. Por ti justifico todos los engaños, las mentiras y los insultos, todas las noches de ebriedad y todos los que enloquecidos se han aventurado a atravesar el mundo o más aún a desafiar a mi papá. Por la simpleza cruda de tu existencia vaga Magda volvería a morir en la cruz. Por volver a verte acariciar ebria de amor la mejilla de esa otra mujer que te conmueve volvería a bajar a salvarlos a todos.
Perdóname Magda que me haya puesto sentimental, ¡Es que ya me queda tan poco tiempo entre los hombres! Pero no quería salir sin escribirte estas letras. Magi llegarás a vieja entre brazos y bebidas, entre el sol y la lluvia, entre el pan y los peces, entre las sonrisas y las lágrimas, siempre con el paso firme, con ese amor incontrolable por un día más de vida, la pasión exacta por la persistencia. Haya pues Magdalena, gózate la vida que yo no tengo, pierde.
Pronto me matan Magdalena, y me llorarás Magi, por tres días. Cuando yo resucite y te encuentre afuera de mi tumba sonreirás con esa sonrisa tuya de todo está perdido. Me abrazarás, me darás un beso en la mejilla y te alejaras con ese paso angelical que tienes. Volverás al vino y a los amores, volverás al río y a las flores. Yo mientras, seguro aburrido y algo hastiado de la historia de la historia, te esperaré en el cielo, y te estaré mirando desde mi silla, allí sentado a la derecha del padre.
Siempre y únicamente tuyo,
Cris.
Pienso Magdalena - ¡Pobre del dios que en su eternidad no ha tenido la fortuna de encontrarse con un ser que lo atormente! - porque ante ti mujer, tiemblo. Porque por ti justifico todo el horror y todas las angustias del mundo. Por ti justifico todos los engaños, las mentiras y los insultos, todas las noches de ebriedad y todos los que enloquecidos se han aventurado a atravesar el mundo o más aún a desafiar a mi papá. Por la simpleza cruda de tu existencia vaga Magda volvería a morir en la cruz. Por volver a verte acariciar ebria de amor la mejilla de esa otra mujer que te conmueve volvería a bajar a salvarlos a todos.
Perdóname Magda que me haya puesto sentimental, ¡Es que ya me queda tan poco tiempo entre los hombres! Pero no quería salir sin escribirte estas letras. Magi llegarás a vieja entre brazos y bebidas, entre el sol y la lluvia, entre el pan y los peces, entre las sonrisas y las lágrimas, siempre con el paso firme, con ese amor incontrolable por un día más de vida, la pasión exacta por la persistencia. Haya pues Magdalena, gózate la vida que yo no tengo, pierde.
Pronto me matan Magdalena, y me llorarás Magi, por tres días. Cuando yo resucite y te encuentre afuera de mi tumba sonreirás con esa sonrisa tuya de todo está perdido. Me abrazarás, me darás un beso en la mejilla y te alejaras con ese paso angelical que tienes. Volverás al vino y a los amores, volverás al río y a las flores. Yo mientras, seguro aburrido y algo hastiado de la historia de la historia, te esperaré en el cielo, y te estaré mirando desde mi silla, allí sentado a la derecha del padre.
Cris.