Wednesday, 17 March 2021

Conversación en la mañana

Estamos enfermos. - Dijo Tókero mientras caminaban en la enrojecida tierra. -
¿ah? - Respondió Garatol
Estamos enfermos ¡Enfermos!
Ahhh, otra vez con eso Tóke, si que exageras. - Dijo Garatol dando unos saltos animados. -
Pero es que ¿no te parece?
¡Claro que no! Que cosa contigo. Todos los días es lo mismo, todos los días te quejas de nuestra suerte. Deberías estar agradecido y feliz de que vivimos, de que tenemos que comer. - Replicó Garatol abriendo los brazos para señalar el paisaje que se extendía ante ellos. - Esto es lo que hacemos, es lo que nos mantiene vivos. Enfermos baaa... si qué exageras.
Pero no éramos así antes...
¿Y qué? ¿Acaso eso significa que éramos mejores? No. Las cosas cambian, así es la vida. Solo seguimos adelante, eso es todo. Que ganas de darte demasiada importancia. Solo somos un grupo pequeño, un grupito de gente andando por la vida, hacemos lo que nos corresponde, aprovechamos las oportunidades, no nos metemos con los demás.
Pues de eso hablo Gara, tal vez deberíamos meternos con los demás, tratar de hablar con ellos, propiciar el diálogo, buscar puntos en común, ayudarnos.
¡Jajajaja! ¿ayudarnos? jajajaja.
Si, ayudarnos.
Tóke, Tókero ¿Te hizo daño el desayuno? 
Estoy hablando en serio Gara.
Yo también hablo en serio Tókero. ¿Qué es lo que esperas? ¿Formar una compañía? ¿Unificar el mundo? ¿Qué todos, t o d o s, vivamos tranquilos y felices para siempre?
Yo... yo solo... hubiera querido ser diferente, tener una oportunidad, comer otra cosa... 
Está bien Tóke, todos queremos otras cosas que no tenemos. Pero no por eso nos andamos torturando todos los días. Relájate, tómate algo, esta noche yo prepararé la cena. - Contestó Garatol levantando un brazo. -

Y así siguieron conversando mientras revisaban los cuerpos que habían dejado la batalla y el hambre, y les cortaban los pedazos buenos para llevárselos como comida.


Morning Talk

We are sick! – Said Tokero while walking on the reddened land. – 
ah? – Garatol replied. – 
We are sick, sick!
Ahhh, again with that Toke, you’re raving. – Said Garatol jumping pleased here and there. –
Don’t you think so?
Of course not!  What's it with you? Every day the same thing, every day you moan about our luck. You should be thankful and happy that we are alive, that we have food to eat. – Garatol answered opening his arms showing the landscape that was in front of them. – This is what we do, this is what keep us alive. Sick? Baagghhh, you´re just raving.
But we weren’t like this before…
And? Does that mean we were better? No! Things change, that’s how life is. We only move forward, that’s it. You are just mumbling: "oh, look at me, I’m so important!" We are just a small group of people, a tiny group of people going through life, we do what we must, we take the chances as they come, we don´t mess with others.
Well, that’s what I meant Gara, maybe we should mess with others, talk with others, open a channel, you know? look for a contact, help each other.
Hahahaha! Help each other! Hahahaha. Toke, Tokero, Was breakfast bad for you?
I’m serious Gara.
I’m very serious too Tokero. What’s what you want? Make an alliance? Unite the world? That everyone, e v e r y o n e, have a good and happy life forever after?
I… I only… I only wish all this to be different, have a chance, eat something different, you know?
That’s ok Toke. We all wish things we don’t have. But not because of that we are whining every day. Just relax, drink something, tonight I make dinner! – Replied Garatol raising an arm. – 

And their morning talk kept going while they check the corpses that the battle and famine had left, and cut the good pieces to take them as food.

Monday, 4 January 2021

El silencio de Sinagoda

Las mejores historias son las que no se cuentan. Repetía Sinagoda para sí misma. De las que nadie se entera además de los participantes. Esas que incluso pasan desapercibidas para ellos mismos y solo uno o dos espectadores afortunados tienen la dicha y la fortuna de observarlas. Las historias mejores son las que suceden sin que quede registro ninguno más que el sencillo recuerdo de una o dos almas incompletas que las ejecutan. Por eso a veces guarda silencio. Sinagoda habla demasiado. No la calla nadie. Siempre que está acompañada habla y habla y habla hasta cansarse. Habla para no dejarle tiempo al sentimiento o al agotador silencio que pregunta las cosas importantes. Sinagoda habla para no dejar que los otros sientan el vacío. El problema viene cuando Sinagoda calla, y sabe callarse bien las cosas que se quiere. Las demás las dice sin ton ni son ni importancia alguna. Incluso las cosas graves y pesadas. Sinagoda se las cuenta a los demás sin pena y también sin gloria ni tapujos. Incluso las cosas que podrían avergonzarte, Sinagoda las va contando por ahí sin rodeos. Pero una o dos cosas importantes Sinagoda no las dice. Y lo que ella calla no pasó nunca, nadie lo sabe, no hay testigos. En los ojos a veces se le ve una veta, y allí sabe una que algo se esconde, que Sinagoda habla para esconder secretos, que mide en toneladas las palabras que bota, pero que hay dos o tres palabras que pesa en oro y no dice nunca. Y los que las conocen también callan. Por compromiso, por miedo, por bondad, o por ultraje, nada dicen. A veces es más caro el silencio. A veces saber y no decir tiene más peso. A veces la culpa se la reparten varios y no hay dios que la disculpe. Por eso Sinagoda también se arrepiente. Tres o cuatro veces se arrepiente. Y esas cuatro o cinco le carcomen la vida. Pero así y todo Sinagoda habla para quedarse callada. Habla de más para decir de menos. Y entre una y otra cosa que cuenta ya no está segura de todo lo que dice, ni a quien, ni cuándo. Por eso a veces los amigos le escuchan más de una vez las mismas historias. También por eso es que a veces ella habla de algo como si los demás lo supieran cuando no lo han sabido nunca, y se sorprenden de escuchar por primera vez una historia asombrosa contada por Sinagoda como si fuera lo más corriente y cómo si todos anduvieran enterados, como si fuera una noticia pasada de moda cuando en verdad es un chisme fresco. Pero todos saben que las cosas que dice son cosas de siempre. Son cosas que son ella sin que sean ella misma y que por eso importan solo mientras se escuchan. Pero de lo que Sinagoda no dice, Ay cuánto dieran, cuánto quisieran preguntar los otros por lo que ella guarda. Pero boba no es, así que no se calla y dirige hábilmente la conversación hacia dónde le conviene, y sabe cambiar de tema como se cambia de ropa, sin mirar y sin agüero, y los demás ni siquiera lo notan. De tanto que habla los demás no saben ya que era lo que querían preguntarle. Sinagoda no se calla hasta que está sola.
Sola Sinagoda guarda silencio. No siempre, a veces usa su técnica consigo misma y se habla para no escucharse ni reconocerse las angustias y los misterios. Pero cuando está sola también se permite el silencio, y es ahí que bailan los demonios. Es ahí que se cuelan los fantasmas y las fotografías. Es por entre el silencio que se llenan los despojos de los ojos y los latidos nefastos que le consumen la vida. En silencio Sinagoda escribe palabras que no son suyas ni le pertenecen a nadie. Pero palabras que nombran a todos los conocidos y a cinco o seis desconocidos. Escribe Sinagoda para lavarse las tristezas y los amores mal habidos. Pero más allá de la letra, todavía en el silencio, están las cosas que forman la veta en los ojos de ella. Las que no nombra ni escribe ni pronuncia. Las que le tejen lentamente un nudo de células en la garganta y prometen dejarla sin voz y con seis meses de vida. Sinagoda calla porque las mejores historias son las que no le cuenta a nadie, las que se come, las que respira.

The Room

She put her hair up in a ponytail. It was cleaning day and she was ready. The broom, the mop, the bucket, the cloth, the all-purpose cleaner...