Monday, 4 January 2021
El silencio de Sinagoda
Thursday, 20 August 2020
Tarabita
El 10 de agosto a las 21:10 horas un sonido hueco y grave anunciando el quiebre de un corazón se esparció desde las escaleras hasta el resto del edificio como un sismo localizado que anunciaba cataclismos. El dueño del corazón se arrastró por las escaleras usando su mano izquierda para empujarse por las barandas mientras trataba de sostener en la mano derecha los trozos del corazón que se desboronaba. Los pequeños fragmentos iban deslizándose con sus bordes afilados mientras rasgaban la cavidad del pecho y caían pálidos hacia la mano que pretendía sostenerlos. En medio del derrumbe la identidad del corazón se hizo añicos y el latido unísono que lo acompañaba se hizo arrítmico y desordenado. La distancia entre cada trozo generaba una tensión inmaculada que cortaba el aire y dificultaba la respiración del dueño. La lentitud con la que un corazón roto se contrae y se expande hacen que la circulación se torne dificultosa y como consecuencia, se le helaron las manos y la espina dorsal. Las piernas le flaquearon y los músculos empezaron a temblar en pequeños espasmos tratando de compensar la perdida de temperatura. No le alcanzo la vida sino para arrastrarse escaleras abajo y buscar a tientas la puerta de su cuarto, el borde de su cama, el interior de las cobijas. Una vez adentro y ante el reconocimiento atónito del corazón destruido, le falló el cerebro. Las ideas se atropellaron contra el cráneo y el líquido cefalorraquídeo se hizo espeso. Las ilusiones se desvanecieron de súbito y todos los futuros se le hicieron delgados e improbables. Las neuronas crujieron replicando el sonido del corazón que se rompía y esa distancia falsa entre el corazón y el cerebro se hizo nula, ambos cayeron. No habiendo orden ni sentido en la cabeza el único mecanismo disponible para atender la emergencia se hizo presente, vinieron el llanto y la tristeza, y unas lagrimas gruesas empezaron a inundar las almohadas. El llanto vino acompañado de unos quejidos graves casi inaudibles que permitían restauran en el cerebro las sinapsis. Luego de ese dolor truncado e inmediato que se crea cuando un cerebro y un corazón se rompen vino el dolor real, el permanente. El dolor en los ojos, en los oídos; el dolor cóncavo del pecho vacío; el dolor agudo en la contracción del músculo; el dolor inundado en las mejillas; el dolor seco y sediento atrás en el cráneo; el dolor opresivo del diafragma en los pulmones; el dolor comprimido entre las vertebras; el dolor de la presión de todo lo que está inchado y supura. Así, el dueño del corazón derruido atravesó las tinieblas de la noche, temblando y agónico, escupiendo trozos de recuerdo y vomitando bilis. Con tanto destrozo no habría habido nadie que tendría apetito. El desayuno le supo a ceniza, el almuerzo a oxido, la cena a aceite. No era la primera vez que sufría de esa enfermedad hemorrágica y gangrenante que es el desamor. En medio de los delirios y los sudores sabía que tal vez lograría, una vez más, recuperarse, pero parte de los síntomas de dicha enfermedad es no tener certezas, y siempre estaba el riesgo de quedar lisiado para siempre. Los centros del cerebro se han reunido y han empezado a organizar las operaciones para contener los daños y las multiples cirugías para reconstruir el músculo que por fortuna todavía late. El dueño que, catatónico, aún respira, se encuentra en cuidados intensivos y el pronóstico es reservado. Hay riesgo de muerte cerebral y de fallo multisistémico cada vez que recuerda sus palabras - Que gracias - dijo ella.
Thursday, 12 March 2020
Ultimas palabras
Tuesday, 22 October 2019
Friday, 22 February 2019
Único
Monday, 18 February 2019
Dos
Tuesday, 18 December 2018
Carta a la Magdalena
Magdalena mía, yo que no sabía que aquí te encontraría. Que luego de pasar una noche entre tus brazos me importaría un comino lo que le pase al mundo. Que quisiera irme a un lugarcito apartado de la tierra a vivir contigo y criar cabras. Pero afuera me espera Pedro y los soldados vendrán por mi más tarde. Igual, que ingenuo yo Magda, tú no te irías conmigo, que no eres de las que se quedan quietas. ¡A tantos otros y a tantas otras amas! que hoy pienso que este papel de 'hijo de dios' te hubiera quedado mejor a ti.
¿Viste Magdalena? En las noches en que has dormido a mi lado te he contado mis sospechas de que lo que le salió mal a mi papá es haberlos hecho mejor que ha nosotros, demasiado bien, más complejos, más diversos, menos encasillados, más libres. Ya los ángeles y arcángeles se han quejado antes - hace siglos - de la libertad humana. Pero luego se han callado cuando mi papá les recuerda que ellos no sufren hambre, ni dolor, ni angustia alguna. Mientras tanto, ustedes en medio de su libertad y de su sufrimiento parecieran divertirse más. Yo hablo y tu desnuda y dormida nada oyes y solo disfrutas a pierna suelta del calor de mi cuerpo y la frescura de la noche.
Pienso Magdalena - ¡Pobre del dios que en su eternidad no ha tenido la fortuna de encontrarse con un ser que lo atormente! - porque ante ti mujer, tiemblo. Porque por ti justifico todo el horror y todas las angustias del mundo. Por ti justifico todos los engaños, las mentiras y los insultos, todas las noches de ebriedad y todos los que enloquecidos se han aventurado a atravesar el mundo o más aún a desafiar a mi papá. Por la simpleza cruda de tu existencia vaga Magda volvería a morir en la cruz. Por volver a verte acariciar ebria de amor la mejilla de esa otra mujer que te conmueve volvería a bajar a salvarlos a todos.
Perdóname Magda que me haya puesto sentimental, ¡Es que ya me queda tan poco tiempo entre los hombres! Pero no quería salir sin escribirte estas letras. Magi llegarás a vieja entre brazos y bebidas, entre el sol y la lluvia, entre el pan y los peces, entre las sonrisas y las lágrimas, siempre con el paso firme, con ese amor incontrolable por un día más de vida, la pasión exacta por la persistencia. Haya pues Magdalena, gózate la vida que yo no tengo, pierde.
Pronto me matan Magdalena, y me llorarás Magi, por tres días. Cuando yo resucite y te encuentre afuera de mi tumba sonreirás con esa sonrisa tuya de todo está perdido. Me abrazarás, me darás un beso en la mejilla y te alejaras con ese paso angelical que tienes. Volverás al vino y a los amores, volverás al río y a las flores. Yo mientras, seguro aburrido y algo hastiado de la historia de la historia, te esperaré en el cielo, y te estaré mirando desde mi silla, allí sentado a la derecha del padre.
Cris.
The Room
She put her hair up in a ponytail. It was cleaning day and she was ready. The broom, the mop, the bucket, the cloth, the all-purpose cleaner...
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El microsegundo en el que se dio cuenta que la pequeña piedra daría en el blanco pareció una eternidad que se fue llenando del arrepentimien...
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Querida Magi, Bien me dijo mi papá que no viniera. Que él se había alejado de todos ustedes por algo. Que le habían salido mal y no sab...
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COMMENTARY Motivos y escenarios para llorar: Una propuesta para expandir las instrucciones de Cortázar, J. 1962 Catalina Palacios 1 ...